«El niño que enloqueció de amor»: Renato Jofré habló de su historia de amor con su esposa 12 años mayor

La este sábado por la noche, Chilevisión emitió un nuevo capítulo de su programa «La Divina Comida», donde el primer anfitrión fue el actor Renato Jofré, quien recibió a sus compañeros: María José Necochea, Fernanda Ramírez, y Agustín Pastorino.

El intérprete de 34 años, contó detalles de su desconocida historia de amor con Gala Fernández, directora de la compañía Música Teatro Veleta, en la que trabajan juntos.

Renato, quien por estos días está en las participando en las pantallas de Canal 13 en «La Torre de Mabel», reveló que antes de que surgiera el romance, ambos fueron muy amigos, a pesar de sus 12 años de diferencia.

«Fue mi profe en la u, y así como amor platónico, como El niño que enloqueció de amor. En la escuela de teatro la conocí y al tiro enganché con ella. Después empezamos a trabajar juntos», señaló Jofré.

Para agregar que en un tiempo ambos se aconsejaban mutuamente para que tuvieran buenas relaciones de pareja, pero «yo siempre la amé, y llegó un momento en que dije ‘o nunca más la veo porque esto me hace mal’, y finalmente se lo tuve que decir», confesó el actor.

«Así es el amor, pero a mí no me pasa nada contigo. Te encuentro súper lindo, pero yo estoy en otra», fue la respuesta que recibió Renato Jofre de parte de su en ese entonces profesora de universidad.

Todo esto porque Gala ya tenía dos hijos y además se estaba separando. Sin embargo, una vez que solucionó todo ese proceso, volvió a buscar a Renato y se casaron.

«Empecé a hacer cosas de padre, entonces llegó un momento en que el mayor, cuando ya llevábamos un rato, le ofrecí si él estaba dispuesto a que yo fuera esa figura paterna», contó después, pues el niño no tenía esa presencia en su vida.

El más pequeño lo pensó un tiempo, pasaron cerca de 6 meses y él mismo (con 9 años) se acercó a Renato y Gala para decirles que aceptaba que él fuera su papá. «Me emociona. Hemos viajado juntos, y para mí el tema de la paternidad es muy bonito. No está en el asunto biológico, sino en el afecto, en el ‘estar ahí’», cerró.