Amaro Gómez-Pablos está de luto y se despide con triste mensaje a su ser amado

El animadore de Bienvenidos Amaro Gómez-Pablos está de luto. Así lo dio a conocer en la red social Instagram al dedicar unas emotivas palabras a su compañero de 12 años, “Manolo”.

“Hace una semana perdí a uno de mis más buenos amigos… 12 años juntos, inseparables, no había necesidad de hablar porque nos intuíamos el uno al otro“, comenzó recordando.

“Melenas al viento, siempre con prestancia y “pretoriano” o fiel hasta la médula, juntos nos aventuramos a todo, mar y montaña. “Manolo” se llamaba, optando por lo simple pese a un nombre rimbombante en su acta de nacimiento que también le hacía justicia, “Alpencross a Kind of Magic””, contó.

El querido periodista dijo que su perro además era “adivino de mis pesares y mis alegrías. Cómplices en largos abrazos que se traducían en épicas caminatas o una tarde de lectura a mis pies… Custodio natural de mis hijos, especialmente de Julieta”.

“Pocas veces he conocido a un ser más noble. Los boyeros viven unos 8 años. Manolo puso 4 más por lealtad y bajo los cuidados de Marisa Saval cuando me separé”, relató.

“Estoy tan agradecido. Lloro su partida, si, pero celebro también nuestra larga amistad… una amistad que quizá venía de antes, y que quizá vuelva a repetirse en otra vida“, cerró el periodista recibiendo el amor de sus seguidores.

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Hace una semana perdí a uno de mis más buenos amigos… 12 años juntos, inseparables, no había necesidad de hablar porque nos intuíamos el uno al otro. Melenas al viento, siempre con prestancia y “pretoriano” o fiel hasta la médula, juntos nos aventuramos a todo, mar y montaña. “Manolo” se llamaba, optando por lo simple pese a un nombre rimbombante en su acta de nacimiento que también le hacía justicia, “Alpencross a Kind of Magic”. Adivino de mis pesares y mis alegrías. Cómplices en largos abrazos que se traducían en épicas caminatas o una tarde de lectura a mis pies… Custodio natural de mis hijos, especialmente de Julieta. Pocas veces he conocido a un ser más noble. Los boyeros viven unos 8 años. Manolo puso 4 más por lealtad y bajo los cuidados de Marisa Saval cuando me separé. Torrentes de amor que le dieron más larga vida. Estoy tan agradecido. Lloro su partida, si, pero celebro también nuestra larga amistad… una amistad que quizá venía de antes, y que quizá vuelva a repetirse en otra vida.

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